domingo, 1 de junio de 2008

ELIMINACIÒN INTESTINAL O DEFECACIÒN

FORMACIÓN DE HECES
Cuando el quimo ha permanecido en el intestino grueso 3 a 10 h, adquiere consistencia sólida o semisólida como resultado de la absorción de agua y su nombre cambia a heces, las cuales químicamente están compuestas de agua, sales inorgánicas, células epiteliales esfaceladas de la mucosa gastrointestinal, bacterias, productos de la descomposición bacteriana, materiales digeridos y no absorbidos y partes no digeribles de los alimentos.

Aunque el intestino delgado absorbe gran parte el agua, el grueso lo hace en volumen suficiente para ser un órgano de importancia en la conservación del equilibrio hídrico del cuerpo. De los 0.5 a 1 L que entran al intestino grueso, sólo 0.11 a 0.2 L no se absorben por ósmosis. Además, el intestino grueso absorbe electrolitos, incluidos el sodio y cloruro, y algunas vitaminas.

REFLEJO DE DEFECACIÓN
El peristaltismo masivo empuja las heces del colon sigmoideo al recto. La distensión resultante de la pared rectal estimula receptores de estiramiento, lo cual inicia un reflejo de defecación, con el que se vacía el recto. Este fenómeno ocurre en respuesta a la distensión de la pared rectal, los receptores envían impulsos nerviosos a la porción sacra de la médula espinal. Desde ésta, viajan impulsos motores por las fibras parasimpáticos al colon descendente y sigmoideo, recto y ano. La contracción subsiguiente del músculo liso longitudinal del recto lo corta con lo que aumenta la presión en este último. Ello aunado a la contracción voluntaria del diafragma y de los músculos abdominales, así como a la estimulación parasimpático, abre el esfínter interno del ano.

El esfínter externo del ano está bajo regulación voluntaria. Al relajarlo, ocurre la defecación y se expulsan las heces por el ano, mientras que su contracción voluntaria permite postergar la evacuación.

En caso de no ocurrir la defecación, las heces regresan al colon sigmoideo hasta que la siguiente onda de peristaltismo masivo estimule a los receptores de estiramiento y genere nuevamente la necesidad de defecar. En lactantes, dicho reflejo causa el vaciado automático del recto porque todavía no se ha desarrollado la regulación voluntaria del esfínter externo del ano.

FACTORES QUE AFECTAN LA ELIMINACIÓN INTESTINAL

En el proceso de la eliminación intestinal intervienen muchos factores. Su conocimiento, permite al auxiliar de enfermería anticipar las medidas necesarias para mantener un ritmo normal de eliminación.

- Edad
Durante la vida aparecen cambios en el desarrollo que afectan a la eliminación. Un niño tiene una capacidad gástrica pequeña y una menor secreción de enzimas digestivas. Algunos alimentos como los almidones complejos, son mal tolerados. La comida circula rápidamente por el tracto intestinal del niño, debido a un peristaltismo rápido. El niño es incapaz de controlar la defecación por la falta de desarrollo neuromuscular. Este desarrollo no aparece normalmente hasta los 2 o 3 años de edad.

Los movimientos peristálticos disminuyen con la edad y el esófago se vacía lentamente. La capacidad de absorción de la mucosa intestinal cambia ocasionando déficit de proteínas, vitaminas y minerales. Los ancianos pierden también el tono muscular del suelo perineal y del esfínter anal y aunque la integridad del esfínter externo se mantenga intacta, puede tener dificultad para controlar la eliminación intestinal. Debido a la lentitud de los impulsos nerviosos, algunos son menos conscientes de la necesidad de defecar y se vuelven fácilmente estreñidos.

- Dieta
El tipo de alimentación de las personas influye en la eliminación. Una alimentación diaria equilibrada ayuda a mantener un ritmo regular del peristaltismo del colon. La fibra, residuo no digerible de la dieta, proporciona el volumen de la materia fecal. Los alimentos que forman volumen también absorben líquidos con lo cual se incrementa la masa fecal.

Los siguientes alimentos más conocidos como formadores de masa, contienen una elevada cantidad de fibra:

Frutas crudas (manzanas, plátanos, naranjas)
Frutas cocidas (ciruelas, albaricoques)
Verduras (espinacas, coles, repollos)
Vegetales crudos (apio, calabacín)
Grano entero (cereales, salvado, pan)
Las comidas que producen gas como las cebollas, coliflor, estimulan también el peristaltismo. El gas formado distiende las paredes intestinales incrementando la motilidad del colon.

- Ingesta de líquidos
Una inadecuada ingesta de líquidos o la aparición de alteraciones que dan lugar a una pérdida de ellos como el vómito, afecta la característica de las heces. Una reducción en la ingesta de líquidos retarda el paso de los alimentos a través del intestino y puede dar lugar a un endurecimiento del contenido fecal. Un adulto debería beber de 6 a 8 vasos (1400-2000 ml) de líquido diario.

- Actividad física
La actividad física estimula el peristaltismo, mientras que la inmovilización lo deprime. Es recomendable que cuando empiece a resolverse una enfermedad se camine lo antes posible, y lo mismo después de respecto a la cirugía, para contribuir al mantenimiento del peristaltismo y la eliminación normal. Es importante el mantenimiento del tono de los músculos esqueléticos, que actúan durante la defecación. El tono muscular se puede alterar o perder como consecuencia de una enfermedad de evolución prolongada o una enfermedad neurológica que altera la transmisión nerviosa.

- Factores Psicológicos
Un prolongado estrés emocional puede alterar la función de casi todos los sistemas corporales. Si un individuo se vuelve ansioso, miedoso o malhumorado, se inicia una respuesta que permite al organismo restaurar las defensas. El proceso digestivo se acelera y se incrementa el peristaltismo para proporcionar los nutrientes necesarios para la defensa. Los efectos secundarios de un peristaltismo aumentado, son la diarrea y la distensión gaseosa. Si un individuo padece una depresión, el sistema nervioso autónomo reduce sus impulsos y el peristaltismo puede disminuir. Determinado número de enfermedades del tracto gastrointestinal pueden asociarse con el estrés.

- Hábitos personales
A la mayoría de individuos les beneficia el hecho de poder utilizar sus propios baños en el momento más efectivo y conveniente para ellos. Una forma de trabajo ajetreada puede inducir al individuo a no responder apropiadamente a la urgencia defecatoria, alterando los hábitos regulares y causando posibles alteraciones como estreñimiento. El reflejo gastrocólico que inicia la defecación, se estimula más fácilmente después de las comidas.
Es muy raro que los usuarios hospitalizados puedan mantener su intimidad durante la defecación, a menudo, alterados por el compañero de habitación cuyos hábitos higiénicos pueden ser muy diferentes. La enfermedad limita a menudo la actividad física y requiere la utilización de pato. Los sonidos y olores asociados a la pérdida de las comodidades del baño o la utilización del pato son a menudo embarazosos. Esta incomodidad hace que los usuarios no obedezcan el reflejo de la defecación, lo que puede convertirse en un círculo vicioso de estreñimiento y malestar.

- Posición durante la defecación
La flexión es la posición normal durante la defecación. Para el usuario que está inmovilizado en cama la defecación es habitualmente difícil. En la posición decúbito supino es imposible contraer los músculos utilizados durante la defecación. Si la enfermedad del usuario lo permite, se puede ayudarle levantando la cabecera de la cama o procurando que adopte una posición sentada en el pato; todo ello aumenta la capacidad de defecar.